DESACIERTOS EN LA GESTIÓN DIARIA DE LA COMUNICACIÓN CULTURAL

communicate

Communicate

Sin saber casi cómo, un día me encontré buscando frases relacionadas con comunicación. A partir de ahí y de ciertos momentos de crisis, me empezaron a surgir montones de reflexiones sobre el concepto, sobre mi trabajo, sobre el de otros y sobre muchos de los errores que cometemos en la gestión diaria de esa odisea que es comunicar desde un entorno cultural, sea un teatro, un museo, una empresa, un colectivo o una administración. Si además se pertenece a organizaciones complejas, con pocos recursos o con poca cultura de incentivar el cambio, pues la dificultad aumenta. Y si encima la coyuntura actual es la que es, con un crecimiento acelerado de los procesos comunicativos, el variable entorno digital, los nuevos hábitos sociales, el incremento y variables de las redes sociales, la creación y consolidación de comunidades virtuales, tanta aceleración, precipitación y sobre todo, dimensión, genera todavía más precipitación, ansiedad y poca eficiencia en la gestión. La cuestión es ¿sabemos qué es comunicar(nos)?

Os comparto mis dudas y mis reflexiones, fruto a veces de la perplejidad y otras veces de la incredulidad, pero basadas en la observación de la realidad, que muchas veces supera, de largo, a la ficción.

1. Las percepciones. Yo a tí te conozco.
Conozco a los usuarios de mi servicio. ¿Estás seguro?¿Has realizado alguna vez un ejercicio de abstracción suficiente para llegar a situarte en el lugar de ellos? ¿Has sabido observar con su mirada? A menudo estamos tan absortos en nuestro proyecto o servicio que perdemos la capacidad de ver lo que ofrecemos desde la perspectiva de quienes van a disfrutarlo. Es muy importante, imprescindible, tener la capacidad crítica de abandonar tu mirada para adquirir la del otro, desde ahí podrás ver mejor si tu manera de canalizar el mensaje es la correcta. Método Strasberg aplicado a la comunicación.

2. Hello, ¿con quién hablo?
El error de no saber muchas veces quién es tu público objetivo comporta que posiblemente te vas a equivocar en la manera de redactar tus contenidos o elegir qué canales son los más adecuados, por lo que vas a generar un mensaje equivocado. Analizar un mínimo tus datos (con encuestas o métricas básicas), será lo más adecuado. Aunque siempre habrá la opción de convertirse en Scarlett O’Hara y gritar al viento, alguien lo pillará al vuelo!

3. La extenuación. Hago muchas cosas, tengo muchas novedades y voy a comunicarlas.
Cuando emites muchos mensajes, estás generando ruido y entre tanta distorsión no nos llega nada!
Keep calm, hazte un calendario de contenidos, lanza uno a uno y sé claro! ‘En comunicación rige la máxima de menos es más: entre dos explicaciones, elige la más clara; entre dos formas, la más sencilla y entre dos expresiones, la más breve’.

4. El miedo. El lenguaje institucional.
Es cierto que, sobre todo desde las administraciones, es necesario acotarse a un lenguaje institucional neutro, suficiente para cubrir las diferentes sensibilidades ciudadanas y para evitar en lo posible situaciones comprometidas. Pero se puede llegar a transmitir con la misma sensibilidad si aplicamos el principio del ser sencillo, transparente, honesto y cercano. Mójate, motiva, crea estilo, te acercarás más al lenguaje ciudadano y la institución ganará en proximidad, humanízate, pierde el miedo porque es otra manera de demostrar que confías en el ciudadano. Y si no, mírate las cuentas de @policia @Agents_Rurals o @bellasartesinba

5. Vayamos a lo digital. ¿Y el papel?
¡
No nos olvidemos de la difusión tradicional! Hay un 20% de ciudadanía (según últimos datos del Instituto Nacional de Estadística) que no se relacionan demasiado con internet, por generación, por falta de recursos o por opción. Para generar una buena campaña, es necesario tener en cuenta las sensibilidades de muchos colectivos, no obviar los canales 1.0, o la intersección entre comunidades 1.0 y 2.0. Muchas veces nada sustituye a un buen A3 colgado en el escaparate de las tiendas, o a los pregones de toda la vida!

6. La cantidad por encima de la calidad: estoy en todas las redes sociales.
‘Necesito comunicarme, que la ‘gente’ sepa que existo, por eso abro redes’. Esa es la respuesta que se oye la mayoría de las veces. Resulta que abrir redes es la solución a todos nuestros males, para cubrir la necesidad de conocimiento, prestigio, posicionamiento y sobre todo, de falta de público. Pero cuando se hace, casi nadie se pregunta a quién te diriges, si es el canal más adecuado y sobretodo, si luego podré y sabré gestionarla y dinamizarla.

7. ‘Pito, pito, colorito’: dejo esta red y me pongo en esta otra.
‘Abrimos una cuenta en Pinterest, pero tanto lío de paneles y tal, que en fin, nos hemos pasado a Instagram’.
Otra respuesta típica. Independientemente de que se hubiera empezado con buena intención y con ganas, si tu experimento no ha funcionado y cierras redes o las dejas de usar, avisa, es una falta de respeto para quienes te siguen! Y es muy fácil, sincérate y explica que te trasladas a otro canal o a otra red.

8. Soy lo más y sólo hablo de lo mío.
Eso está muy bien si se acompaña de una buena dinámica con los usuarios, cuando se les proporciona información, participación y respuesta, nunca cuando es unidireccional, las redes son comunidades de usuarios, no lanzadoras de contenido. La buena comunicación nace de una escucha proactiva.

9. Y sigo. Sólo hablo más de lo mío.
‘Hay mucha competencia, comparto sólo la información que genero, que es lo que interesa’.
¿Te has puesto a pensar que quizás en lugar de quedarte sólo ahí con lo tuyo, compartiendo información de otras organizaciones se propician reciprocidades, que quizás mediante la colaboración se genera más conocimiento y das valor añadido a lo que tú mismo haces?

10. La ausencia. Ahora no te puedo atender.
Estoy muy activo por la mañana, me relajo por la tarde y el fin de semana descanso’.
¿He estudiado en qué horarios puedo encontrar a aquellos que me interesan? Es cierto que muchas veces quienes gestionan las redes sociales han de saber combinarse con otros proyectos que nada tienen que ver, que no pueden dedicarle todo lo que deberían o que a menudo su trabajo fuera de horas no está para nada reconocido (a veces tampoco durante). Pero si puedes, intenta dejar programados algunos contenidos, todos se sentiran más cuidados y puede que el esfuerzo con tu comunidad haya merecido la pena.

11. Bueno, bonito y barato! Lo digital no cuesta nada.
Bueno, eso no es cierto. Implementar circuitos, herramientas y generar contenidos comporta – siempre – invertir en recursos: horas de técnicos, gestores, hardware, tecnología mínima, servicios digitales en servers, dominios, premiums, y si se va a más, diseñadores web, servicios de CRM, CMS o tecnología aplicada.

12. El impacto. ¿Eing?
‘Es que no tengo tiempo’. Puede ser, no lo niego, pero si se desconoce el cómo una información o actuación ha sido recibida, el impacto, es decir, los indicadores y datos que te informan del retorno, como número de visitas, el género de tus usuarios, los comments, el nr. de informaciones compartidas, las respuestas recibidas, el nr. de artículos publicados o el grado de satisfacción, es decir, las analíticas, irás dando palos de ciego, continuarás repitiendo dinámicas que necesitan de mejores ajustes, e inevitablemente perderás en recursos y eficacia. Ponte, recíclate y aplícate el cuento, luego tu trabajo será más valorado.

13. La frase: Lo que no se comunica no existe.
No he acabado de entender nunca esa frase. En apariencia es cierta, pero ¿y si pensamos que la comunicación va más allá de esos marcos conceptuales encorsetados en palabras y remixes? Encontrarse en directo, escucharse y compartir para mí es una de las mejores experiencias comunicativas que existen. Somos personas sociales, por tanto animales comunicativos y a veces el boca-oreja, o el codo con codo obra milagros! Busquemos los nichos sociales correspondientes e insinuémonos a algunos cómplices. ¡No nos dejemos condicionar por frases hechas que hacen daño y que nos generan todavía más presión!

14. Ningunear en recursos comunicativos.
Hay muchas organizaciones que no entienden la importancia de reservar recursos para la partida de comunicación. Pedir instrumentos para mejorar en la difusión y comunicación de contenidos y actividades como aplicaciones, hardware, material o servicios suplementarios, a menudo se convierte en una odisea. No es una prioridad, y casi siempre va por detrás de otras implantaciones tecnológicas como para la recaptación económica o la organización de la empresa. Si en lugar de esto pudiéramos transmitir que la comunicación es ofrecer un servicio ciudadano más, que lo es, poco tangible pero igual de importante y que genera otro tipo de riqueza, ya sería un logro válido. No le quites importancia a quien te lleva la comunicación, dale medios, dale espacio, dale aire. La comunicación es reputación.

 

ALGUNAS CONCLUSIONES

No caigamos en el error de pensar que la comunicación (como la cultura) la sabe gestionar cualquiera, que con saber manejar alguna red, nos convertimos en especialistas generadores de dinámicas comunicativas. Sin unos objetivos claros, sin una planificación mínima y sin saber interrelacionar acciones, es decir, sin una estrategia comunicativa sólida, junto con una formación continua y permanente en conocimientos multidisciplinares, saber comunicar no es cosa de coser y cantar.

La importancia de comunicar desde dentro. Conocer la organización en la que trabajas, su filosofía y los contenidos que se generan, son un activo importante para generar valor añadido. Para mí será siempre la elección más adecuada para cualquier organización.

La comunicación es casi siempre la principal culpable del poco éxito de asistencia de público en una actividad cultural. A veces sí y muchas veces no. ¿Por qué no hacemos (todos) un poco de autocrítica y valoramos si el contexto, los contenidos o las programaciones son las más acertadas? Y tranquilos, casi nadie es profeta en su tierra, seguramente alguien de fuera siempre lo hará mucho mejor, es mucho más fácil centrarse en los errores que en las campañas con éxito, y cuando eso tan raro de triunfar ocurre la respuesta más repetida será que ha ayudado esa circunstancia o la otra, casi nunca se valorará el ingenio y esfuerzo que le has puesto.

Y por último, si saber comunicar también es generar espacios transversales, propiciar diferentes miradas en diferentes públicos, generar opinión, gestionar comunidades, implantar cambios en la cultura del trabajo, en definitiva, usar la transversalidad como estrategia y a través de esa perspectiva comunicativa aplicar contenidos y generar de nuevos, entonces ¿comunicar es sólo comunicar? (aquí dejo otra reflexión que ya publiqué sobre el tema ‘Only comunicación?) .

Por la autocrítica. Por el reconocimiento. Por una ecología de la comunicación.

 

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